
La Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) avanza en el proceso de socialización del proyecto de reglamentación de los vertimientos y actualización de los usos del agua del Río Roble y sus tributarios priorizados, mediante encuentros participativos en los municipios que hacen parte de esta cuenca. Esta iniciativa, enmarcada en lo establecido en el Decreto 1076 de 2015, busca establecer condiciones para la distribución equitativa del recurso hídrico y regular los vertimientos, contribuyendo al uso responsable y la conservación de esta importante fuente de agua del norte del Quindío.
El Río Roble abastece acueductos, actividades agropecuarias y otros usos productivos. Al mismo tiempo, recibe vertimientos domésticos y productivos que pueden afectar la calidad del agua. Por ello, este proceso busca contar con información que permita conocer las condiciones actuales de la cuenca, identificar las necesidades de sus usuarios y orientar una adecuada administración del recurso hídrico.
«El Río Roble es una de las principales fuentes de abastecimiento de agua del norte del departamento… el ejercicio que estamos desarrollando, le permite a la autoridad ambiental distribuir el agua de forma equitativa entre los usuarios, pero también fijar condiciones claras para los vertimientos, de modo que el uso del río sea compatible con su conservación» expresó Jorge Alberto Duque, profesional especializado de la Subdirección de Gestión Ambiental de la CRQ.
Como parte de esta primera fase de socialización, entre el 8 y el 16 de octubre se desarrollaron cuatro talleres participativos en Circasia, Quimbaya, Filandia y Montenegro, con la asistencia de 37 personas pertenecientes a los grupos de valor. Las jornadas contaron con el acompañamiento de la Universidad del Tolima y reunieron a representantes de juntas de acción comunal, líderes comunitarios, pescadores, empresas de servicios públicos, sectores productivos, fundaciones y autoridades locales, quienes conocieron los alcances del proyecto y compartieron sus percepciones sobre las condiciones actuales de la cuenca.
Durante los encuentros, los participantes construyeron mapas sociales en los que identificaron puntos de captación de agua, descargas de aguas residuales, zonas de conflicto por el uso del recurso hídrico y lugares de interés ambiental. Esta información permitirá reconocer las dinámicas del territorio y servirá como insumo para complementar el diagnóstico técnico del proyecto.
El proceso contempla, además, el análisis de las quebradas Portachuelo y Cajones, afluentes del Río Roble, como parte de la evaluación de las condiciones del recurso hídrico y sus usos.
La presencia de los grupos de valor es fundamental, pues permite incorporar al análisis técnico el conocimiento de quienes tienen relación con la cuenca y conocen situaciones como las captaciones en bocatomas veredales, las presiones de las actividades productivas y los cambios en el caudal.
Con estos espacios de socialización, la CRQ continúa recopilando información que servirá de base para el desarrollo del proyecto de reglamentación, fortaleciendo la participación de la comunidad en la planificación y gestión del recurso hídrico y en la protección del Río Roble y sus tributarios priorizados.



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