Un total de 1 tonelada y 420 kilogramos de Caracol Gigante Africano ha recolectado la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) durante lo corrido de 2026 en los municipios de Armenia, Calarcá, La Tebaida, Montenegro, Buenavista y Quimbaya, como parte de las labores de seguimiento y control de la plaga invasora.

Del total recolectado, 600 kilogramos corresponden a Armenia, 230 kilogramos a Montenegro, 18 kilogramos a La Tebaida y 120 kilogramos a Quimbaya. La medición se realiza en kilogramos debido a que durante las jornadas se recolectan ejemplares de diferentes tamaños, desde individuos pequeños hasta adultos.

En ese contexto, con el propósito de fortalecer las estrategias de prevención, manejo y control del Caracol Gigante Africano en el departamento, la Corporación Autónoma Regional del Quindío lideró una mesa de trabajo en la que participaron representantes de la Secretaría de Salud Departamental, las alcaldías de Montenegro, Buenavista, Quimbaya y Calarcá —municipios que registran presencia de la plaga en zonas urbanas—, así como integrantes del Comité de Vigilancia Epidemiológica Comunitaria y la Procuraduría Ambiental.

Durante el encuentro se definieron acciones conjuntas para fortalecer las estrategias de prevención, seguimiento, manejo y control del Caracol Gigante Africano, una especie invasora que representa riesgos para los ecosistemas y la salud pública. Entre las medidas priorizadas se encuentran campañas de educación ambiental, jornadas de control y actividades de manejo que permitan reducir su presencia en el territorio, promoviendo además un trabajo articulado entre las instituciones y la ciudadanía.

“Se llegó a unos acuerdos del control y manejo de la plaga, una vez el caracol africano se establece es muy difícil erradicarlo, pero existe muchas formas de poder hacer ese control, se van a realizar en los municipios unas campañas no solo educativas sino de control y manejo de la especie para poder obtener a través de la mesa de Caracol Gigante Africano unos resultados conjuntos”, dijo Mónica Jaramillo, de la Subdirección de Regulación y Control de la CRQ, quien es la encargada del manejo del Caracol Gigante Africano.

Por su parte, Isabel Cristina Vélez Ocampo, profesional de la Secretaría de Salud Departamental y referente de la estrategia de Comité de Vigilancia Epidemiológica Basada en Comunidad, expresó: “El trabajo de la comunidad debe ser arduo con estos focos, dado que es muy difícil la erradicación de la especie, entonces es necesario tener un buen control de la misma, pero en la medida que nosotros podamos evitar que se presente la especie, va ser más fácil poder controlar el proceso en el departamento y así mismo generar las acciones correspondientes a fin de disminuir la presencia del mismo en el territorio”.

Como parte de los compromisos adquiridos, se anunció que la primera campaña de control se realizará el próximo 8 de julio en Calarcá, mientras que una segunda jornada tendrá lugar el 20 de agosto en Montenegro. Tras estas experiencias piloto, las entidades continuarán programando acciones interinstitucionales para atender las comunidades afectadas por la presencia de la plaga.

De acuerdo con las autoridades, el Caracol Gigante Africano puede representar un riesgo para la salud pública, ya que actúa como hospedero de parásitos y otros microorganismos potencialmente perjudiciales. Estos pueden transmitirse a los seres humanos y a otros animales a través del contacto con su baba, sus secreciones o sus tejidos, por lo que se recomienda evitar manipularlo directamente y reportar su presencia a las autoridades competentes.

Además de los posibles riesgos sanitarios, esta especie posee una notable capacidad de adaptación y supervivencia. Durante las temporadas de sequía puede permanecer escondida o enterrada dentro de su concha por largos periodos, incluso hasta por tres años, sin morir. Cuando regresan las lluvias, vuelve a salir en busca de alimento y continúa su reproducción, por lo que muchas personas creen que ha desaparecido, cuando en realidad permanece oculta esperando condiciones ambientales favorables.

Debido a estas características, las autoridades insistieron en la importancia de mantener un control permanente de la especie y de evitar la inadecuada disposición de residuos, ya que el Caracol Gigante Africano consume casi cualquier tipo de materia orgánica en descomposición y es altamente eficiente para desplazarse, esconderse y multiplicarse. La articulación entre los sectores ambiental, agropecuario, de salud y de defensa busca consolidar estrategias conjuntas que permitan disminuir su presencia y mitigar los riesgos para los ecosistemas y las comunidades del Quindío.

AUDIO MONICA JARAMILLO – PROFESIONAL ESPECIALIZADA DE LA SUBDIRECCIÓN DE REGULACIÓN Y CONTROL DE LA CRQ

AUDIO ISABEL CRISTINA VÉLEZ – PROFESIONAL SECRETARÍA DE SALUD DEPARTAMENTAL